Bendice Alma mía, Al Señor; 
Y rinde a su nombre, adoración. 
Y no olvides, sus beneficios; 
Bendice Alma mía, Al Señor. 
Él es quién perdona, 
Todas tus dolencias, Él sanará; 
El que te rescata, y con sus favores, 
Coronarás, te saciará. 
Cantaré, de tu Amor; 
A Tú nombre, siempre daré, 
Toda Gloria y Honor; 
Porque me rescataste, oh Señor, Jesús, 
Y por siempre a Ti mi Alma, rendiré. 
Bendice Alma mía, Al Señor; 
Y rinde a su nombre, adoración. 
Y no olvides, sus beneficios; 
Bendice Alma mía, Al Señor. 
Él es quién perdona, 
Todas tus dolencias, Él sanará; 
El que te rescata, y con sus favores, 
Coronarás, te saciará. 
Yo cantaré. . . . . 
Cantaré, de tu Amor; 
A Tú nombre, siempre daré, 
Toda Gloria y Honor; 
Porque me rescataste, oh Señor, Jesús, 
Y por siempre a con mi Alma. . . 
Cantaré, de tu Amor; 
A Tú nombre, siempre daré, 
Toda Gloria y Honor; 
Porque me rescataste, oh Señor, Jesús, 
y por siempre a Ti mi Alma rendiré. 
“Tú me has sanado Señor, 
Tú rescataste del hoyo mi vida; 
Tú perdonaste todas mis iniquidades, 
Me has coronado con favores y misericordias; 
Tú has saciado de bien mi boca, 
Me rejuveneciste cómo el águila; 
Y Señor, hoy vengo a decirte, que estoy agradecido, 
Porque Tú has derramado tu sanidad en mi corazón”. 
Has derramado, Tú sanidad, 
Has derramado, aceite fresco, oh Dios; 
Has derramado, Tú bálsamo de amor, sobre mi corazón. 
Me has perdonado, me has rescatado; 
ooh Señor, me has sanado, 
Con Tú bálsamo de amor, sobre mi vida; 
Curaste mi corazón, con tu medicina Señor. 
Cantaré, de tu Amor; 
A Tú nombre, siempre daré, 
Toda Gloria y Honor; 
Porque me rescataste, oh Señor, Jesús, 
Y por siempre con mi Alma. . . 
Cantaré, de tu Amor; 
A Tú nombre, siempre daré, 
Toda Gloria y Honor; 
Porque me rescataste, oh Señor, Jesús, 
Y por siempre a Ti mi Alma rendiré. 
Y por siempre a Ti mi Alma rendiré. 
Y por siempre a Ti mi Alma rendiré. 
Me rindo a Ti, en adoración.